sábado, 29 de octubre de 2011

BH Bicicross: mi primer amor




No tenía suspensiones Fox. Tampoco eran Rock Sox. Ni X-Fusion. De hecho no tenía suspensión trasera ni delantera. Aunque yo, ignorante de mí, creía que sí tenía suspensión delantera. Con el tiempo me dí cuenta que no era así, los muelles delanteros eran mero adorno. Pero aun así, subía bordillos, bajaba bordillos y hacía mis pinitos en al campo de moto-cross de mi pueblo.



El cambio no era XT. Tampoco un SLX. Ni siquiera era Shimano. Es más, no tenía cambio. En cualquier caso, podía con todas las cuestas – sobretodo si eran hacia abajo. Cuando no podías más, te bajabas y chim-pun.

El cuadro no era de fibra de carbono. De aleación de alumnio, tampoco. Era de hierro, de hierro del bueno, del que pesaba. La bici que más pesaba era más dura y aguantaba mejor la mala vida, y en consecuencia era mejor. Para lo pequeña que era, pesaba un quintal.

En el apartado de frenos tampoco destacaba. Ni hidraúlicos, ni de disco. De zapata. De los que había que apretar la maneta con ganas para que la bici se parara. Los cables de freno se rompían constantemente y te obligaban a practicar la técnica de frenar con tu propia zapatilla, técnica hoy en día extinguida. Aún así, cuando los ponías a punto, las derrapadas en tierra eran de infarto. No había nada que me gustara más que emerger de una nube de polvo después de un buen frenazo.

Su punto fuerte, sin duda era su capacidad para transportar pasajeros. Ese sillín hiperconfortable de dos plazas permitía llevar a quien tú quisieras; amigos, amigas e incluso a la novia. ¿Me das una vuelta en tu bici? Es algo que ya no cabe posibilidad de preguntar hoy en día.

No había preparativos previos para cogerla. No hacía falta ni GPS, ni pulsómetro, ni Camelbak, ni cullotte, ni maillot, ni dátiles, ni barritas energéticas, ni Acuarius, ni móvil por si te pasaba algo. Si tenías sed, parabas en cualquier fuente a beber. Tampoco se necesitaba casco para conducirla.

Y además era una bici de marca- de las dos o tres marcas que conocía- claro está. BH, bicis bien hechas. ¡Qué pasada! Su competidora directa no le hacía sombra: la Motoreta de G.A.C  

Sí, lo reconozco, fue mi primer amor. Mi Bicicross BH azul ¡Cuántas horas encima de ella, cuántas aventuras! En ella aprendí a ir sin manos en bici pelándome las rodillas a base de bien. A sus lomos bajé mis primeras trialeras –aunque en aquella época nadie conocía el significado de la palabra trialera; en mi pueblo eran ribazos. Con ella dí mis primeros saltos y entendí lo reconfortante de darle a los pedales viendo el paisaje deslizase a tu lado.

¿Y a tí, cuál fue la bici que te marcó?

11 comentarios:

  1. enrique macian segarra30 de octubre de 2011, 2:43

    yo tambien tube una pero roja, y q razon tienes q no hacia falta nada de carbono para q la diversion fuera bestial

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  2. Miguel, ésta vez te has superado! Siento decirte que cada vez te pones el listón más alto, jejeje!!! Qué grandes recuerdos y què felices eramos... Yo en mi caso, tb con una BH Roja, prácticamente igual que la tuya pero con un pequeño reestyling por nuestra diferencia de edad!
    Ésta vez te pongo un 10!
    Un saludo.

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  3. Miguel, siento decirte que yo fui de los de la MOTORETA de G.A.C. No sé si es que no era de la misma calidad o yo era muy bestia (probablemente un poco de todo), pero haciendo el gamba dando algún salto la partí por la mitad. Con ella también aprendí a ir sin manos y a hacer los que ahora se llaman "Bunny-hop". La que le siguió fue la ciclocross con amortiguador central de BH, eso sí que fue una evolución... Vaya recuerdos. Después llego la Mountain Bike.

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  4. Los que más me gusta es el sillin y su comodidad, je! je!
    Marieta

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  5. Qué bien escrito y descrito está!, casi me emociono al leerlo. Tal así fue, en pocas palabras, mi niñez-adolescencia. Gracias!

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  6. la mia una bh california. aun la conservo. un maquinon. algun dia pa restaurare

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  7. Muy bien escrito. Muy evocador. Enhorabuena.

    Suscribo una a una todas la palabras. Qué tiempos.

    El sillín era por lo que más destacaba, pero no te olvides también de su singular manillar, muy ancho comparado con el resto de bicis de la época, al que si encima le ponías el rodillo de espuma en la barra horizontal ya eras más pintón del lugar.

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  8. Muy bueno el artículo. Me ha emocinado y me ha hecho recordar aquellos maravillosos años en los que no había ni Simanos, ni Specialized, ni nada por el estilo. Únicamente BH, GAC y Torrot. Yo tuve la bicicross BH color azúl y todavía me acuerdo lo que mis padres pagaron por ella allá por 1981. Nos costó 10500 pts.

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  9. k pasada de articulo yo creo k hay que hacer algo sobre estas maravillas esto son maquinas del tiempo; actualmente tengo 16 años y montarme en ella sin saber a donde ir fuera del pueblo te lleva a los ochenta que maravilla....
    la mia la encontre hace poco y la arregle entera... estoy enamorado.
    kreo k estais conmigo venga saludos

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  10. llegue hasta aquí buscando porque estoy reconstruyendo la mia. Este articulo resume perfectamente mi infancia encima de mi bicicross, también azul, solo que en mi articulo tendría que añadir que íbamos hasta tres pasajeros,porque el tercero se alojaba en el hierro doblado que servia de soporte del sillín o alguna que otra vez sentado en el manillar, que aventuras... como el día que me caí por ir sin manos, claro, el resultado tres falanges rotas ademas de estar casi un mes comiendo a base de papillas y yogures debido al golpe que me di con el mentón contra el suelo y que casi me desarma la mandíbula. Eso si seguí pilotando con una mano sola.
    Saludos.

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  11. Yo doblaba los guardabarros de plastico negro para que encajaran en la cubierta e hicieran ruido de moto. O como alternativa una lata de cocacola en el susodicho lugar con el mismo efecto.

    Bici muy adecuada para hacer el caballito, asi mismo.

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